DE CRISIS HIPOTECARIA EN EE.UU. A CRISIS FINANCIERA INTERNACIONAL

Desde hacen varios meses la mayoría de los medios de comunicación de todo el mundo dedican gran parte de sus espacios a la publicación de noticias referidas a la Crisis Financiera Internacional. Esto es lógico, ya que las economías consideradas de las más fuertes y estables del mundo, fueron golpeadas y desestabilizadas peligrosamente, produciendo consecuencias que estamos padeciendo y que todavía no logramos visualizar hasta donde llegarán. Sin embargo, la mayoría de nosotros comenzó a prestar más atención a este tema sobre mediados del año 2008, cuando los efectos de ésta gran crisis se hicieron sentir en nuestra economía.

Este problema ha desatado el pánico –o al menos, la cautela– en el mercado de capitales mundial, ha contraído las posibilidades de financiación a personas y a empresas. Pero aunque muchos se hable del tema, a esta altura son pocos los que lo entienden. Por eso es que me tomé el trabajo de preparar un pequeño resumen de los principales acontecimientos  para comprender mejor la tristemente célebre crisis de las hipotecas de Estados Unidos, la cual luego concluyó en la actual crisis financiera internacional.

Si bien, la crisis financiera se desata en el año 2007, sus orígenes se remontan a los años 2000-2001. Durante esos años, varios fueron los factores que sucedieron y que ligados entre si dieron lugar en un primer momento a la Crisis Hipotecaria para luego dar paso a la Gran Crisis Financiera Internacional.

HOLANDA PREMIOS

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 generaron un clima de instabilidad internacional, lo cual llevó a que algunos de los principales Bancos Centrales, con el fin de evitar la recesión que ya asomaba en Estados Unidos por esos años, tomaran algunas medidas al respecto. Es por ello que dichas entidades comenzaron a disminuir los tipos de interés a niveles muy bajos, con el objeto de reactivar el consumo y la producción a través del crédito. Ahora bien, los bancos comenzaron a otorgar créditos para financiar la compra de inmuebles y bajaron los requisitos para elegir al tomador del crédito. Los consumidores comenzaron a comprar viviendas lo que hizo que su precio suba. Esto provocó que en Estados Unidos se produjera una huída de capitales de inversión tanto institucionales como familiares en dirección a los bienes inmuebles. Estos factores combinados dieron lugar a la aparición de una gran burbuja inmobiliaria fundamentada en una enorme liquidez.

La burbuja especulativa es un fenómeno que se produce en los mercados, en este caso el mercado inmobiliario, debido a la especulación, que produce una subida anormal y prolongada del precio del inmueble, de forma que dicho precio se aleja cada vez más del valor real e intrínseco del bien.

En Estados Unidos, la compra-venta de viviendas con fines especulativos estaba acompañada de un elevado apalancamiento producido por las hipotecas, que con la venta del inmueble, eran canceladas para volver a comprar otra casa con una nueva hipoteca. Para todo esto, el mercado aportaba grandes beneficios a los inversores, y contribuyó a una elevación de precios de los bienes inmuebles, y por lo tanto, de la deuda.

Las hipotecas utilizadas para la adquisición de viviendas, y orientada fundamentalmente a clientes con escasa solvencia, y consecuentemente con un nivel de riesgo de impago superior a otros créditos, se la conoce como subprime. El tipo de interés de este tipo especial de hipotecas, los primeros años fue subvencionado por la Reserva Federal y por lo tanto promocional, pero al poco tiempo fue más elevado que en los prestamos personales.

En el año 2004, con la intención de enfriar la economía y controlar la inflación, que en esos años comenzaba a notarse en Estados Unidos, la Reserva Federal de ese país comenzó a subir los tipos de interés.

Desde ese año, y hasta el 2006 el tipo de interés pasó del 1% al 5.25%. Al encarecerse el crédito, la demanda de bienes inmuebles bajó, el crecimiento del precio de la vivienda comenzó a descender y, al mismo tiempo, la morosidad creció en forma considerable. Los primeros en caer en default fueron los de mayor riesgo que eran los subprime. De todas maneras hoy ya hay cientos de miles de estadounidenses que no están pagando sus deudas hipotecarias porque la deuda contraída supera el valor de las viviendas que compraron con esos préstamos. Las ejecuciones hipotecarias, debido al impago de la deuda, crecieron en forma exponencial, y numerosas entidades comenzaron a tener problemas de liquidez para devolver el dinero a los inversores o recibir financiación de los prestamistas. Sólo durante el año 2006, el total de ejecuciones hipotecarias ascendió a 1.200.000, lo que llevó a la quiebra a medio centenar de entidades hipotecarias. Para el mismo año, la crisis inmobiliaria ya se había trasladado a la Bolsa: el índice bursátil de la construcción estadounidense (U.S. Home Construction Index) cayó un 40%.

Las hipotecas subprime podían ser retiradas del activo del balance de la entidad concesionaria, siendo transferidas a fondos de inversión o planes de pensión, dado que podían ser objeto de ventas y transacciones económicas mediante compras de bonos o titularizaciones de crédito. El problema surgió cuando el inversor (entidad financiera, un banco o particular) no estaba al tanto del verdadero riesgo que estaba asumiendo. Y esto es propio de la globalización de la economía, en la que los capitales financieros circulan a gran velocidad y cambian de manos con frecuencia. Es por ello que no todos los inversores conocen la naturaleza última de la operación contratada.

La crisis hipotecaria se desató cuando los inversores comenzaron a percibir señales de alarma. El tipo de interés que comenzó a subir progresivamente, y los incrementos de las cuotas de esta clase de créditos, hicieron aumentar la tasa de morosidad y el nivel de ejecuciones (embargos), y no sólo se producen en las hipotecas de alto riesgo.

Cuando entidades bancarias muy importantes y fondos de inversión muy grandes, vislumbraron que sus activos estaban comprometidos en hipotecas de alto riesgo provocó una abrupta contracción del crédito generándose una espiral de desconfianza y pánico inversionista, y una repentina caída de las bolsas de valores de todo el mundo, debida especialmente, a la falta de liquidez. Los fondos basados en hipotecas subprime comienzan a ser severamente criticados por los analistas, y los principales inversores comienzan a huir de las hipotecas, tanto de las de alto riesgo como de las de bajo riesgo, negándose a dar más dinero a las principales entidades hipotecarias, las cuales comienzan a acusar falta de liquidez en contratos hipotecarios previamente comprometidos. Mientras tanto, en ese momento, mayo de 2007, desde la Reserva Federal se advierten los primeros síntomas de la crisis.

La percepción de la crisis aumentaba mientras mayores eran las señales de desgaste financiero que daban algunas entidades prestigiosas o de gran volumen.

En abril de 2007 el FMI en un informe publicado ese mes, calcula que “en enero de 2007 existían en Estados Unidos 4,2 billones de euros en bonos ligados a las hipotecas de alto riesgo, de los cuales 624.000 millones de euros pertenecían a mediados de 2006 a inversores no estadounidenses“.

En junio de 2007, varios fondos de inversión, que invertían en deuda titularizada, entran en quiebra. Y en el mes de julio, según la Reserva Federal, las pérdidas generadas por las hipotecas subprime se situaban ya entre los 50.000 y los 100.000 millones de dólares.

Todo parece indicar que el origen de la crisis se encuentra en una valoración incorrecta de los riesgos, intencionada o no, y amplificada por la desinformación de los inversores particulares y la excesiva liquidez del período 2001-2007. Con respecto a este tema, algunas de las entidades de valoración de riesgos comenzaron a ser investigadas por supuestas responsabilidades ante la crisis, y sólo cuando ésta se desató, las agencias calificadoras de riesgos endurecieron los criterios de valoración. Asimismo, las entidades bancarias comenzaron a obtener liquidez mediante el retiro de sus activos de las cédulas hipotecarias u otras obligaciones respaldadas por paquetes de activos corporativos e hipotecarios. Entonces, el riesgo de las subprime habría sido transferido a los bonos de deuda y las titularizaciones, y de ahí a fondos de pensiones y de inversión.

En el año 2007 el problema de la deuda hipotecaria empezó a contaminar los mercados financieros internacionales, convirtiéndose en una crisis internacional de gran envergadura, calificada por algunos como la peor desde la segunda guerra mundial.

La morosidad creció y los bancos de inversión que habían comprado las hipotecas se dieron cuenta que esos títulos de propiedad no alcanzaban para cubrir las garantías. Reclaman a los emisores de los bonos, pero estos no pueden responder porque sus clientes no pagan.

Los bancos necesitan liquidez para atender los reclamos de dinero (los rescates de cuotas partes) de los inversores que habían comprado los títulos securitizados.

 

En éste punto está hoy la película. El final es incierto.

Un pensamiento en “DE CRISIS HIPOTECARIA EN EE.UU. A CRISIS FINANCIERA INTERNACIONAL

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